Ahora que Alemania parece que comienza a salir de la crisis y la confianza de los empresarios privados aumenta en el mes de enero según recientes encuestas, resulta ser el momento idóneo para que grandes empresas, como Vodafone, introduzcan nuevos productos en el mercado con la intención de aumentar el número de clientes.
Así, Vodafone, una de las grandes empresas de telefonía móvil en Alemania, anuncia el lanzamiento de una marca de terminales telefónicos de bajo coste para competir con el resto de compañías telefónicas, las cuales ya disponen de marcas low cost en el mercado alemán desde hace tiempo.
Y este, quizá sea también uno de los mejores momentos para el lanzamiento de un producto de estas características debido a que se tiende a ser más ahorrativo y gastar lo menos posible debido a la crisis de la que, parece, nos estamos recuperando.
Además, el hecho de que este nuevo producto esté respaldado por una empresa tan conocida y popular entre los usuarios de teléfonos móviles aumenta la competitividad de esta empresa en este mercado. Y es posible que, apoyándose en esta característica, el lanzamiento de esta “sub marca” se realizará simultáneamente en 32 países, lo que les diferenciará notablemente del resto de sus competidores.
Saber aprovechar las condiciones del mercado para ser más competitivos y de acuerdo a estas condiciones, actuar de una u otra manera, es una faceta a la que las empresas deben prestar mucha atención, pues de ello depende parte de su éxito en el mercado. Del mismo modo, la innovación y la inversión resulta determinante a la hora de la elaboración de cualquier producto y de la aceptación de éste en el mercado. Y por ello las empresas dedican parte de sus beneficios y tiempo al desarrollo de productos nuevos, pues serán la fuente de sus ingresos.
En los tiempos que corren, que el cine haya experimentado, tanto a nivel nacional como a nivel europeo, un aumento de sus ingresos y de espectadores es todo un récord. Después de varios años en los que el éxito, hablando en igresos, cinematográfico descendía, 2009, el año de la crisis económica, ha supuesto la esperanza de esta industria. Y parece que este hecho radica, sobre todo, en una amplia oferta y en nuevos productos como el cine en 3D.
Vamos a centrarnos en España, donde las películas realizadas durante este año han obtenido buenas críticas y resultados. Que una película sea valorada con una crítica positiva a nivel internacional es, sin duda, un factor que ayuda a la captación de espectadores. Tal y como se argumenta en la noticia, que un familiar, vecino o un crítico de cine te recomiende la película hace que sientas la “necesidad” de verla, y si sales satisfecho, querrás repetir.
Además, ser reconocidas internacionalmente hace que la demanda de copias crezca. Y esto es lo que ha ocurrido en este año pasado. De forma que el mercado cinematográfico exterior, ha constituido una especial fuente de ingresos para este sector en nuestro país. Así, hemos pasado de un cine español poco valorado, a un cine que gusta y que atrae miradas, con gran diversidad de temas, de acuerdo a los diferentes gustos de los millones de espectadores.
Por otro lado, se comenta el éxito del cine en 3D, la nueva gran apuesta del mercado cinematográfico. Como se dice, la gran inversión que hay que realizar para la creación de películas en 3D y para la exhibición de las mismas, influye en un aumento del precio de la entrada con respecto a las salas de cine tradicionales. Sin embargo, esto no parece influir negativamente a esta industria tal y como muestran las cifras publicadas en el pasado año. Parece ser que los espectadores atribuyen al producto el valor que por élse está pidiendo, de tal forma, éstos pagan sin reparo para disfrutar de la novedad de las películas en 3D. Además, el formato de cine 3D sólo puede disfrutarse en salas específicas, por lo tanto las descargas de archivos por Internet no le afectan, lo que también constituye un punto a favor para la industria cinematográfica y sus recaudaciones anuales.
No obstante, este sector no debería relajarse. Todo producto tiene su etapa de auge y posteriormente su decadencia, y lo mismo pasará con el formato 3D. Por eso esta industria ha de buscar nuevas formas de ver el cine, nuevos productos e innovaciones. Así mismo, desde hace tiempo la gente se queja de los altos precios que hay que pagar por “una tarde de cine”, entre la entrada, las palomitas y la bebida… No vamos a entrar en el precio de los complemento que parece conllevar el simple hecho de “ir al cine”, pero sí en el precio de la entrada del cine de una película en formato tradicional. No es difícil encontrar personas que aseguran no ir al cine y preferir ver la película en su casa, aunque sea en menor calidad, porque las entradas son demasiado caras. Quizá este sea el momento de plantearse cómo hacer para abaratar la entrada y así mantener y aumentar en los próximos años las cifras de espectadores y, de la mano de ello, aumentar los beneficios. Para ellos podríamos echar mano a las productoras y distribuidoras que cobran enormes cantidades de dinero con la realización de cada película. Disminuir el porcentaje de beneficios que se llevan con cada producto, especialmente de las diversas subvenciones que se reciben para la elaboración de cada película, jugaría en beneficio de la petición de muchos de los consumidores de cine de reducir los precios de las entradas. Esto jugaría a favor del sector al completo, pues atraería a más espectadores que deseen ver los estrenos con toda su calidad y en el ambiente idóneo, y al haber más consumidores los beneficios aumentarían, a pesar de haberse experimentado una pequeña bajada de precios.